Policía de marcas

18 08 2008

La comunicación según la estrecha mirada del partido.
Visto en Alt1040.





Nadando en el barro

13 08 2008

La participación argentina en los Juegos Olímpicos de Beijing es un cachetazo avisado, una puñalada por la espalda con anticipo, un baldazo de agua fría en deja-vú. Se me ocurren mil oposiciones ingeniosas, pero no soy Calamaro.

Esto viene a cuento de que a nadie sorprende la escasa colecta de logros del contingente celeste y blanco en tierras orientales. Sin embargo, todos apresuramos el juicio. O el prejuicio. Y los medios replican esas actitudes bipolares.

Si hasta el conductor del programa de TV más visto de Argentina se burla del rendimiento de la delegación nacional y de Georgina Bardach, cuando por otro lado no escatima gastos para llevar a su programa a esas figuras si tienen una medalla colgada al cuello. Incluso pretendía un engendro llamado “Nadando por un sueño”, para el que tentó a la cordobesa.

Pero el exitismo está fundido al ADN argento.

Debemos entender que no somos una potencia deportiva. Que la mano de Dios no nos ayuda. Que los éxitos deportivos llegan por el tremendo esfuerzo individual de los deportistas argentinos, en su gran mayoría desnutridos de aportes oficiales.

Y esto no tiene que ver solamente con las deplorables condiciones del Centro de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard). Sino con una política seria, o la falta de ella, en materia deportiva.

Nuestros deportistas, generalmente, tienen que venderse como producto, además del tiempo y el esfuerzo que demanda el entrenamiento. Deben recurrir a la autogestión, funcionar como una pyme y calzarse la gorrita del sponsor, si pretenden tener sueños olímpicos.

Nadan contra la corriente, como el salmón.